El dramático testimonio de una joven drogada con burundanga que debes leer para que no te pase a ti

A través de su cuenta de Facebook, la chica relató los minutos de terror que vivió tras aceptar un café por parte de un desconocido vendedor.

En 2014 una ola de temor se apoderó de las calles de Santiago, luego de que se revelaran y denunciaran cientos de casos de mujeres drogadas con la llamada “droga por contacto” o burundanga.

Sin embargo, el tiempo pasó y las cosas se calmaron, junto con reducirse los testimonios de este tipo de caso.

Esto hasta hace unos días, luego de que una joven talquina publicara en su cuenta de Facebook cómo había sido víctima de esta práctica que parecía olvidada.

“Ayer lunes 13 de junio de 2016 fui víctima de lo más terrible que me ha pasado en la vida hasta ahora. A eso de las 5 de la tarde, luego de buscar unos exámenes en la Clínica Lircay, me fui caminando por la Alameda para juntarme con mi mejor amiga en la 8 oriente, preferí hacerlo por allí porque me encanta caminar por ella”, comienza el relato de la joven identificada como Miti Santibáñez González.

“Cuando iba entre 1 y 2 poniente un tipo vendiendo café con gorro de lana, una bandeja blanca colgante del cuello y un bolso cruzado con un termo me ofrece uno, que por favor le cooperara, que le quedaban los últimos y ya se quería ir a casa a descansar. Como me agrada cuando las personas se ganan el dinero haciendo algo, lo que sea, y no pidiendo, le compré un vaso y me lo sirvió mientras yo buscaba para pagarle”, continúa la chica.

Tras esto, la joven recibió el supuesto café y “cuando caminé unos pasos él caminó detrás mío y comenzó a decirme cosas subidas de tono. Me fui rápido. Avancé un par de cuadras y mientras se enfriaba el café me lo iba tomando, más tarde me dieron ganas de vomitar y pasé a un baño pero no pude“.

“Me senté en una plaza a llamarla pero no me contestaba, así que esperé un rato y me iba sintiendo cada vez más mal, me llamó de vuelta, pero estaba ocupada haciendo un trámite así que no le dije nada de lo que me estaba pasando, mejor le dije que caminaba hacia allá para irme con ella a la casa. Pude caminar apenas 2 cuadras por la 2 norte y en la 6 oriente tuve que apoyarme en un poste porque me desvanecí. En eso se acercó un tipo a ayudarme, tenía acento extranjero, me tomó del brazo y me pidió mi celular para llamar a alguien cercano, pero no se lo quise pasar, no sé por qué pero menos mal no lo hice. Me hablaba y me preguntaba cosas que ni siquiera recuerdo, me ofreció llevarme a alguna urgencia en auto, y desde ahí en adelante cada vez recuerdo menos”, añadió.

“Esos minutos, hayan sido los que hayan sido, se me hicieron eternos, no me podía mover, no podía articular palabras, tenía la boca seca sin una sola gota de saliva. Me llamó mi mamá y pude contestarle, yo hablaba como ebria o peor así que sin explicar mucho le dije en qué dirección estaba y ella entendió que algo muy malo me pasaba. Después recuerdo que apareció una mujer y me dijo que era paramédico, me tomó signos vitales y llamó a carabineros. Antes que llegaran y que llegara mi mamá también, el extranjero al parecer desapareció. No pude levantarme por mi misma porque era un verdadero estropajo, tuvieron que llevarme a urgencias y después de exámenes y tratamiento el médico me diagnosticó intoxicación por escopolamina, más comúnmente conocida por BURUNDANGA”, escribió la mujer en su cuenta de Facebook.

Finalmente, la joven fue hasta “carabineros, ellos me explicaron que así actúa un grupo de violadores en Talca; uno droga a alguna niña a través de líquidos, sólidos o hasta papeles, el otro la sigue para ofrecerle ayuda y llevarla a urgencias o a su casa cuando ya no puede caminar y entre los dos o quizás más proceden a abusarte, violarte y hasta matarte”.

Con su testimonio esta chica talquina busca evitar que le ocurra lo mismo a otras mujeres, especialmente a quienes viven en su ciudad, puesto que “la gente tiene que saber y tener cuidado, estas cosas ya no pueden pasarle a nadie más ni aquí ni en ninguna parte!!!”.

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