Boris Johnson quiere costear la carísima reforma de su vivienda oficial con donativos

El primer ministro británico planea crear una organización benéfica para pagar su lujoso hogar.

La pandemia por coronavirus ha tenido un efecto devastador en las economías del mundo, y por supuesto, Reino Unido no es la excepción. Sin embargo, la última decisión del primer ministro británico Boris Johnson es por lo menos polémica.

Es que el premier quiere costear una carísima reforma de su vivienda oficial, en Downing Street, con donativos. Y más allá de la frivolidad de ponerse a cambiar la decoración en estos momentos, los medios se han lanzado contra su prometida, Carrie Symonds (32), señalada por la influencia que ejerce sobre su pareja.

Johnson dio instrucciones a su equipo de crear una organización benéfica para que le ayude a renovar la decoración de su residencia privada. Esta residencia la comparte desde que accedió al cargo con su pareja y el bebé de ambos, Wilfred, que en abril cumplirá un año, publica The Daily Mail.

Según la revista Tatler, Symonds ha decidido imponer su propio estilo para acabar con “la pesadilla de muebles de John Lewis que dejó Theresa May (la anterior primera ministra)”. Al parecer ya ha pintado el salón principal de la residencia de un verde intenso y ha decidió no colgar cuadros de la colección de arte del gobierno que la pareja tiene a su disposición.

La que fue jefa de comunicaciones del Partido Conservador prefiere un nuevo interiorismo basado en las propuestas de Lulu Lytle, una popular decoradora que bebe de las tradiciones británicas y se inspira en la naturaleza desde una estricta sostenibilidad ambiental, incluido el uso del mimbre y el ratán en muchos de sus muebles, recoge La Vanguardia. 

Estos gustos de Symonds son bastante caros, algo que habría alarmado a Johnson, por lo que encargó a su amigo David Brownlow —que tiene estrechos vínculos con la familia real y es donante habitual del partido Conservador— que ponga en marcha una entidad pública similar a la que tiene la Casa Blanca, en Washington. La idea es invertir en diseño interior, antigüedades y arte para Downing Street, un complejo que incluye oficinas y las viviendas oficiales del primer ministro y del ministro de Economía.

Foto: Shutterstock.

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