Gran Maestro de ajedrez pide donaciones para ir a olimpiadas mientras la ministra del Deporte gasta una fortuna en decorar oficina

Pese a ser el ajedrecista nacional con mejor ranking histórico y el más joven en Chile en conseguir la máxima categoría del deporte en el mundo, hoy Cristóbal Henríquez se las arregla con una campaña de donaciones y partidas pagadas para viajar a las olimpiadas de Moscú 2022. Durante su carrera el Estado nunca ha estado presente. Mientras, la cuestionada ministra Cecilia Pérez brilla por su ausencia y genera más ruido por sus múltiples polémicas que por su apoyo a los deportistas.

En el año 2016, Cristóbal Henríquez puso su nombre en la historia del deporte chileno. Con solo 19 años, el joven se transformó en el Gran Maestro de ajedrez más joven del país.

Solo siete personas en Chile han conseguido el título otorgado por la Federación Internacional de Ajedrez, un grado que, a su vez, una ínfima porción de todos los ajedrecistas del mundo obtienen.

Henríquez es parte de esa elite de jugadores. Y no solo eso, también es el chileno con el mejor ELO -el sistema de puntuación en el ajedrez- histórico, alcanzando un puntaje de 2620. Actualmente es el jugador número 172 en el mundo.

Pese a todo esto, el apoyo a su carrera ha sido prácticamente nulo. Hoy, cuando se prepara para jugar en las olimpiadas de ajedrez de Moscú 2022, Henríquez ha iniciado una campaña para recaudar los fondos que el gobierno de su país nunca le ha dado.

A través de sus redes sociales, el chileno anunció que recibirá donaciones y venderá cupos para partidas simultáneas contra los aficionados que quieran vivir la experiencia de jugar contra un Gran Maestro de ajedrez.

La cuestionada gestión de la ministra Cecilia Pérez

El 28 de octubre de 2019, Cecilia Pérez fue designada como la nueva ministra del Deporte en reemplazo Pauline Kantor. Pérez pasaba a la cartera directamente desde la Secretaría General de Gobierno envuelta en un halo de cuestionamientos por su rol durante el estallido.

Durante los meses previos, según ha revelado el libro “La Revuelta”, ella fue clave en cada decisión de Estado y pese a que sí vio venir claramente las señales previas a la mayor movilización social de las últimas décadas, no hizo nada por contenerla. Es más, la ignoró por completo y solicitó despidos de quienes, decía, “no iban en sintonía con el Gobierno y el presidente” por alertarla.

Ante su nula trayectoria en el deporte, su nombramiento generó suspicacias pues en la interna de La Moneda se hablaba de su estrecha relación con el presidente y cómo éste le perdonaba todo.

Algunos piensan que su nombramiento fue un blindaje, otros simplemente que su figura molestaba a la familia Piñera. Lo cierto es que su arribo al Ministerio del Deporte no estuvo exento de polémicas, las que se agudizaron con el tiempo.

En marzo de este 2021, la revista deportiva Él Ágora denunció el gasto público de $94 millones para la construcción de una oficina de lujo para la ministra Pérez en el Estadio Nacional.

La noticia se conoció en medio de los repetidos discursos del Gobierno sobre la austeridad fiscal en medio de la crisis por la pandemia del Covid-19 y en circunstancias que el Ministerio del Deporte ya cuenta con instalaciones propias en la calle Fidel Oteíza en Providencia.

Además, al ministerio se le habían recortado $ 1.461.875.000 del presupuesto 2021, $100 millones del Deporte de Alto Rendimiento y $52 millones del Fondo para el Fomento Deportivo.

Pero esas no son las únicas acusaciones que ha tenido que enfrentar la administración de Cecilia Pérez. También se denunció la detención arbitraria con falsos argumentos de dirigentes del gremio de trabajadores que se manifestaban fuera del Estadio Nacional, noticia que fue ampliamente cubierta por La Red Deportes y este sitio web.

Como ministra del Deporte, además, uno de los principales desafíos de Cecilia Pérez ha sido la preparación para los Juegos Panamericanos que Chile hospedará el 2023.

El 27 de diciembre de 2019, a dos meses de asumir en el cargo, la ministra fue nombrada por Piñera como la presidenta de la Corporación Santiago 2023, encargada de organizar el evento.

Otra de esas cada vez más frecuentes decisiones de este gobierno que también fue cuestionada, esta vez, por la incompatibilidad que tendrían ambos cargos de acuerdo a la la Ley Orgánica Constitucional para la administración del Estado.

En enero del 2020, el diputado DC Gabriel Ascencio presentó un requerimiento ante Contraloría para revisar la situación.

En junio, el contralor Jorge Bermúdez, en una insólita decisi´ón, validó el nombramiento de Pérez como presidenta de la Corporación, pero le recomendó abstenerse en caso de presentarse algún conflicto de interés con su rol como secretaria de Estado.

Hace un par de semanas la organización de los Panamericanos volvió a generar polémica tras conocerse la denuncia de Pedro Lira, ex funcionario de la Subsecretaría del Deporte, quien acusó a la gestión de Cecilia Pérez de intentar modificar los estatutos de la Corporación Santiago 2023 y mantener a la actual directiva durante el cambio de mando hacia el gobierno de Gabriel Boric.

La ministra salió a desmentir los hechos y negó la movida política para darle continuidad al directorio de su gobierno.

En septiembre de este año, la Asociación Nacional de Funcionarios de ChileDeportes denunció ante el Consejo de Monumentos Nacionales la vulneración del sitio de memoria por las víctimas de la dictadura en el Estadio Nacional, todo en el marco de las obras de construcción para los Panamericanos.

En agosto, psicólogos del Centro de Alto Rendimiento enviaron una carta a la ministra Pérez pidiendo explicaciones por la falta de profesionales de la salud mental en la comitiva de Chile en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Largo historial de abandono

La falta de apoyo estatal y fomento al deporte es una realidad conocida en Chile. Quizás el caso más emblemático que la ilustra es el de Tomás González.

A fines de 2009, el reconocido gimnasta chileno, medallista de oro panamericano, mundial y participante de los Juegos Olímpicos Londres 2012, generó gran revuelo mediático, pero no precisamente por sus logros deportivos.

Ante la falta de equipamiento para entrenar, González recibió una donación de $80 millones del reconocido empresario Leonardo Farkas, que cubrió los recursos que el Gobierno no fue capaz de darle al gimnasta.

La carrera de Cristóbal Henríquez no ha estado lejos de eso. Su familia ha debido costear los gastos para viajar y participar de torneos. Cuando tenía 14 años, jugó el mundial sub-18 en Sudáfrica y logró el tercer lugar. Su logro y la proyección que mostraba, pensó, podrían traerle el apoyo necesario.

“Ni siquiera eso funcionó”, contó Henríquez a El Mostrador el año pasado. “Siento que falta apoyo en todo sentido y también más aceptación social. Se juzga constantemente a quien hace algo diferente. Casi que piensan que uno es medio vago y que no hace nada por la vida”.

11 años después, el apoyo sigue sin llegar. “Es algo un tanto lamentable, que antes me tocaba vivir con mayor frecuencia”, confesó el Gran Maestro este jueves en la radio ADN.

Al igual que con Tomás González, un privado debió hacerse cargo de la ausencia del Estado durante la carrera de Henríquez. La fundación Fundacek le ha brindado apoyo económico e integral al ajedrecista chileno, hoy radicado en México.

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