Murió en impunidad: Fernando Karadima falleció sin ser sentenciado por abuso sexual y estupro

Fue expulsado del sacerdocio en septiembre de 2018, ocho años después de que se dieran a conocer sus reiterados abusos con menores de edad. Había pasado sus últimos meses en un lugar de retiro de la iglesia en la comuna de Macul, lugar donde habría fallecido la noche de ayer.

En 2010,  Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo denunciaron por primera vez en medios de comunicación los vejámenes sufridos a manos de Fernando Karadima en la parroquia de El Bosque, en la comuna de Providencia.

Una revelación que caló hondo en los cimientos del catolicismo y que dio pie a una investigación canónica que terminó por expulsarlos del sacerdocio en 2018.

Su condena además incluía retirarse a una vida de oración y penitencia. Pues, judicialmente se determinó que sus delitos estaban prescritos, razón por la cual jamás recibió castigo en la justicia pese a las reiteradas y graves denuncias en su contra.

Sin embargo, en 2019 la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago acogió por unanimidad la demanda en contra de la Iglesia católica por daños y perjuicios que presentaron James Hamilton, Juan Carlos Cruz, y José Andrés Murillo.

Fue la primera vez que la justicia chilena condena a la iglesia, ordenando el pago de una indemnización de $100 millones a cada uno de los demandantes. Pero Karadima no pagó, es más, jamás pidió siquiera disculpas.

Karadima estaba recluido en el hogar San Juan de Dios, lugar donde falleció esta madrugada. Hace unas semanas había manifestado problemas cardíacos y se intentó intenar en el Hospital UC lo cual no pudo llevarse a cabo pues estaba su urgencia repleta por víctimas del Covid-19

Víctimas hablan de

Según dijeron tres de los afectados, cuya emblemática lucha permitió conocer la verdad sobre el ex sacerdote, Karadima “abusó sexual y espiritualmente de muchas personas, entre ellas, nosotros”, afirmando que ya entregaron todos los antecedentes que vinculaban al fallecido con los delitos.

“Él era un eslabón en la cultura de perversión y encubrimiento en la iglesia”, indicaron.

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