Colonia dignidad en Netflix: La historia no contada de las cintas que dan origen a la serie

Por estos días, “Colonia Dignidad, una secta alemana en Chile”, figura en el cuarto puesto de las 10 series de Netflix más vistas en el país. Y el efecto de aquello ha sido inmediato, más aún cuando la historia vuelve a repercutir con situaciones y hechos históricos que hasta la fecha no se han resuelto.
En uno de los episodios, aparece el actual ministro de Justicia Hernán Larraín, quien cuestionaba los procedimientos que se realizaban en la época para dar con el paradero de Paul Schäfer, líder del asentamiento donde se cometieron abusos de niños y crímenes de lesa humanidad durante la dictadura. En el transcurso de este martes, Larraín se defendió diciendo que fue engañado. “También fui engañado de que ahí no había tal y por eso es que hice algunas declaraciones”, señaló.

Pero aquella no es la única situación que se ha generado tras la emisión del documental. El periodista Luis Narváez publicó a través de Twitter una serie de hechos relacionados justamente con la génesis de esta cinta de Netflix, en un reporteo que incluyó información extraída de la investigación (causa rol 683-2017) de la Corte de Apelaciones de Santiago que indaga la inhumación y exhumación de personas al interior del recinto y da cuenta de pesquisas realizadas en Alemania, Argentina y Chile.

Según se indica, existe una denuncia, realizada en el mismo tribunal, que encabeza la ministra Paola Plaza, debido al orígen de este material fílmico. Se revela que hasta el día de su estreno mundial, ni el tribunal que investiga los crímenes en Colonia Dignidad ni los investigadores habían podido tener acceso al material crudo.

Narváez cuenta que en el año 2013, el documentalista Cristián Leighton, realizó para TVN el programa “La sangre tira”, un espacio que trataba la historia de chilenos y chilenas, hijos y descendientes de inmigrantes que buscaban sus orígenes en el país de sus ancestros. Uno de esos capítulos fue dedicado a Martin Matthusen, hombre nacido en Colonia Dignidad durante la época de Paul Shaffer, que viajó a Alemania junto a su hijo para conocer sus orígenes y dar vida al entonces programa del canal público. 

“El resultado fue un capítulo que mostraba a Matthusen como una víctima de una secta, reflexionando sobre su vida y un pasado desconocido. Al mismo tiempo, Matthusen estaba denunciado por violencia intrafamiliar, causa por la que fue condenado. En ese tiempo, la  madre del menor no autorizó mostrar a sus hijos públicamente en Chile y Leigthon, debía dejar pasar esta situación”, señala Narváez.

En efecto, “La sangre tira” era una prueba para Cristian Leigthon, ya que si los actuales jerarcas quedaban conformes -señala el periodista-, le entregarían a cambio, un baúl con cientos de películas en cine y video con imágenes de Colonia Dignidad nunca antes vistas y disponibles para armar un gran documental. 

De esta forma, decenas de cintas aparecieron en cajas y fueron entregadas por el propio Martin Mathusen en el 2014, al año siguiente de la emisión del programa de TVN. En esa época, Mathusen era el principal gerente de las empresas de Villa Baviera. 

Dos años después, Leigthon recibió más cintas de manos de Wolfgang Müller, ex vocero de la Colonia Dignidad en la década de 1990, período en el que fue cancelada la personalidad jurídica del enclave y Paul Schäfer, por cierto, ya era buscado por la justicia por pederastía.

En el 2017, se realiza otra entrega de material audiovisual, esta vez de parte de Anna Schnellenkamp, creadora y gerenta del negocio de turismo en la colonia. Ella, es hija de Kurt Schnellenkamp, considerado el jerarca más salvaje de Colonia Dignidad, condenado por delitos sexuales contra niños e impune de violaciones a los derechos humanos. Anna aparece visitando en la cárcel a su padre en el primer capítulo de la serie de Netflix.

Separado del proyecto

Según consta en el reporteo de Narváez, la productora de Cristián Leigthon “Surreal”, logró importantes fondos públicos y acuerdos ventajosos con WDR (la televisión pública alemana), la productora Looks Film, Netflix y Canal 13, pero sin conocer aún el grueso de las imágenes. “Había que restaurar y convertir películas (celuloide) y videos a digital. En 2017 se restauró todo, pero el resultado fue “decepcionante”, según me dijo Kai Christiansen, primer productor de la serie. Dudas sobre el enfoque y el acuerdo de Leigthon con los jerarcas para mostrar una visión aterciopelada, quebraron el proyecto”, señala el periodista. Añade que a partir de ese momento, Looks Film y WDR decidieron que sólo los productores y realizadores Gunnar Dedio y Wilfried Huismann desarrollarían la serie, mientras que a Leigthon se le pagó una compensación y fue alejado del proyecto.

A la fecha, han pasado cinco años desde que Leigthon se hizo del material. Ningún juez, policía, abogado investigador o experto en temas relacionados con la Colonia Dignidad, han podido ver y analizar información útil a la investigación sobre el destino final de los detenidos desaparecidos.

La abogada de derechos humanos, Magdalena Garcés, interpuso una denuncia ante el ministro Mario Carroza, en 2019 para alertar sobre el material que circulaba y los posibles delitos asociados al origen, apropiación indebida, incentivos económicos y destino de dicho material.

En abril de 2019, Cristián Leigthon se presentó “apercibido” (esto es, si no se presentaba a la cita, se despacha una orden de arresto en su contra) ante el tribunal, reconoció tener el material, negó haber pagado dinero a los colonos por los videos y aseguró que “una vez terminado,” lo entregaría a una institución.

“Dos ex colonos hasta ahora, han identificado una camioneta que aparece en el documental. Dicen que la manejó Paul Schäfer y que estuvo oculta muchos años en Villa Baviera. Ellos me dicen que perteneció a un detenido desaparecido”, sostiene Narváez.

Hasta la fecha, el archivo audiovisual no ha sido visto oficialmente por un tribunal y las cintas y videos originales, fueron entregados a la Cineteca Nacional, pero no se pueden ver por el deterioro que tienen. Narváez asegura que del archivo completo digital nada se sabe, y que ni WDR, ni la productora Look Films han contactado a la actual jueza del caso Colonia Dignidad Paola Plaza, ni a ningún organismo para ponerlo a disposición de quienes investigan crímenes de lesa humanidad.

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