El duro momento de la UDI: dividida, derrotada y herida

El duro revés en las urnas sumado a las divisiones internas que generó la forma en que fue bajada la pre candidatura de Evelyn Matthei, el apoyo de Chadwick a Sichel y el estilo confrontacional del asesor de Lavín previo a las primarias, tienen hoy al otrora partido más grande de Chile en el suelo. ¿Cómo se recomponen?

La UDI está incómoda, derrotada y sin mucha claridad sobre cómo enfrentar el futuro. Una fractura que viene ocurriendo hace meses y que hoy, con la derrota lamentable de Joaquín Lavín en las primarias de Chile Vamos se ha convertido en una realidad aún más preocupante para su militancia.

Algunos quieren sumarse al liderazgo del ex DC y hoy abanderado de la derecha para las presidenciales, Sebastián Sichel, pero otros en tanto buscan más bien un camino alternativo pues no se sienten a gusto con este representante de la catalogan como la “vieja derecha”, una derecha que acusan de desleal y sin la “mística de antaño”. Otros incluso piensan que haber dejado de apoyar un trabajo conjunto con José Antonio Kast fue un error que hoy pagan muy caro y del cual no saben cómo reponerse: “Le fallamos a nuestras bases”, dice un dirigente gremialista.

Lo decía el académico de la UDP y doctor en filosofía Hugo Herrera en una columna de opinión y en una posterior entrevista en 24 Horas: “Sichel es la peor expresión de esa derecha, él es una candidatura levantada no desde las bases partidarias, sino desde tres empresarios que ponen plata; Santa Cruz, Errazuriz y los fácticos Allamand y Chadwick, es la vieja derecha, son testaferros de la vieja derecha, de los poderes económicos que han hundido a la derecha política y que tienen empantanado a este gobierno y que han conducido al fracaso a este gobierno de Piñera”.

Y así lo ven muchos en la interna del gremialismo, aunque este impasse es solo el último en un período plagado de zancadillas internas, divisiones y acciones que no han hecho más que sumir a la UDI en un espiral que en cuestión de dos años los sacó de su sitial de partido más grande de Chile para posicionarlo como un grupo desplazado y sin representatividad en los actuales y transformadores procesos del país: “sólo nos queda apelar a una buena elección parlamentaria, donde recuperemos la gira de antaño, cuando el gremialismo era en las calles, con la gente”, comenta un diputado desde el anonimato, postura que Pepa Hoffmann, el Senador David Sandoval, Ernesto Silva y el propio presidente Javier Macaya apoyan completamente.

“Primero no tuvimos la representación que merecíamos en el gobierno de Sebastián Piñera, después la bajada de la candidatura de Evelyn (Mathei) fue muy mal hecha, con viejas artimañas, y para colmo el propio Andrés (Chadwick) prefirió bogar por Sichel antes que por Lavín y todo porque Lavín no blindó a Piñera como esperaba durante la revuelta social. Y si a eso le sumas las divisiones internas entre quienes apoyan a Jacqueline Van Rysselberghe y quienes prefieren ir en la línea de Ernesto y Pablo Macaya, tenemos hoy un partido sin identidad, sin mística y que está dando aletazos de ahogado”, señala una fuente al interior de la colectividad.

Efectivamente, El hecho de que Andrés Chadwick pasara de ser uno de los “Samurai” de la candidatura de 2005 de Joaquín Lavín a ser hoy el hombre tras la sombra de Sebastián Sichel fue un duro golpe para los UDI más tradicionales, para los más antiguos. Bien dice el senador David Sandoval, “nos pegó fuerte”.

El quiebre y el alejamiento de Chadwick de la campaña de Lavin, dicen en las filas de la UDI fue producto de diversos encontrones además entre él y el jefe de campaña del ex alcalde de Las Condes, Jorge Saint Jean, un tipo confrontacional y de ideas fijas que generó más de un conflicto interno en la colectividad por sus decisiones sobre el destino del candidato presidencial de la UDI, su postura frente a termas trascendentes, como el apoyo al gobierno de Sebastián Piñera, del cual se desmarcó cada vez que pudo incluso en discusiones tan trascendentes como los retiros de las AFP y los bonos o el proceso de vacunación del Covid-19.

Cuando Chadwick era ministro del Interior de Sebastián Piñera, Saint Jean solía enviarle mensajes de texto y comentar con él incluso los hechos del estallido social de octubre de 2019. Sin embargo algo cambió. Algunos aseguran que fue una pelea, otros simplemente dicen que es una lucha de egos, lo cierto que es que mientras el gremialismo abandonaba la opción de que Evelyn Matthei fuese su candidata presidencial y elegía a Lavín, Chadwick sostenía reuniones en hoteles con personeros de empresas importantes para conseguir los auspicios que la incipiente campaña de Sichel requería para salir airosa.

Era evidente el quiebre entre dos emblemáticos de la UDI popular: Chadwick y Lavín, uno que marcó a fuego el rumbo del gremialismo durante todo el 2020 y que hasta hoy le pesa a la UDI tanto como le pesa, dice el senador Sandoval, el haberse quedado “en lo macro y no haber mirado mas allá de lo que pensamos era lo correcto para el país, no escuchar”.

“Primero lo que dice relación con el partido, los acontecimientos desde la elección de la convención constituyente y los gobernadores, las primarias… han sido golpes duros para una realidad que no supimos interpretar. Nos quedamos pegados en lo macro y no nos dimos cuenta que esa realidad no se permeaba a la sociedad. Quedamos en el conformismo de que el país caminaba en una dirección. Olfateamos mal, no fuimos capaces. Perdimos a conexión y el cable a tierra”, concluye.

Sandoval, así como muchos líderes del gremialismo que apuestan por liderazgos jóvenes y frescos, señala que el tiempo de la vieja UDI ya terminó. “Lavín es de una larga trayectoria en el partido, pero no fue suficiente.Él ya debe cerrar el capítulo. Estamos entendiendo que hay que hacer cambios sustantivos. No más retrovisor. Dejar de creer en éxitos del pasado. Tenemos que reconectar y entender que los desafíos hay que mirarlos con realismos políticos. Hay una crisis que vivimos todos por actuar con complacencia”, argumenta.

El futuro de la UDI por ahora esté en re enfocarse en la calle, en ganar la mayor cantidad de representatividad en las parlamentarias y en la elección de Consejeros Regionales. Sobre la elección presidencial, apoyan a Sichel porque se comprometieron a hacerlo; pero tampoco comparten su estilo confrontacional y hasta “desubicado”, como señalaron los parlamentarios de RN hoy debido a su rayada de cancha acerca del cuarto retiro de las AFP. En la UDI piensan parecido, ya quedó atrás el liderazgo que exigía votar en bloque en temas tan sensibles como ese y que Sichel intente unificarlos, simplemente no les cae bien.

Se le viene duro a la UDI, con un candidato que no los convence, un partido fracturado y pocas posibilidades de repuntar en el corto plazo. Un escenario que dista de parecerse al de la antigua “UDI popular”.

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