Insólito: Fiscalía sigue persiguiendo a Emiliano Arias mientras denuncias contra Moya, Abbott y Campos se las lleva el viento

La Corte de Apelaciones de Rancagua ordenó este martes anular el juicio contra el fiscal Emiliano Arias a pedido de Fiscalía y del Consejo de Defensa del Estado. En la otra cara de la moneda, denuncias con fiscal Moya por Operación Huracán, contra fiscal Campos por maltrato a funcionarios de Magallanes y contra el propio fiscal nacional por avalar estas conductas, solicitar información privada de teléfonos de funcionarios y sostener reuniones con políticos en medio de investigaciones en su contra, no prosperan ni tienen sanción. ¿Ley pareja?

Por Laura Landaeta

En primera instancia, la Justicia estableció que los antecedentes presentados por el Ministerio Público no constituían delito, en el caso en contra del fiscal de Rancagua Emiliano Arias. Sin embargo, tras la insistencia de Fiscalía y del Consejo de Defensa del Estado, la corte de alzada de la misma ciudad terminó por anular el juicio contra el fiscal Regional por entregar información confidencial a terceros (que además eran sus familiares). Esto significa que la investigación debe comenzar desde cero.. Algo así como el cuento de nunca acabar que presenta más disyuntivas éticas aún al conocer el contexto en que se define este fallo judicial.

El proceso judicial contra Arias inició después de la acusación de unos de sus subalternos, el persecutor Sergio Moya, el mismo que está siendo investigado en el marco de la Operación Huracán por haber prestado asesoría -mientras trabajaba en el MP- a Carabineros para armar el montaje en contra del pueblo mapuche con pruebas falsas y de quien, en el marco de un allanamiento a su casa solicitado en este caso, se filtraron conversaciones telefónicas escritas, las cuales demuestran que su vínculo con el fiscal nacional Jorge Abbott es estrecho e incluye varias acciones que no son lícitas, como la intervención de Abbott en investigaciones de fiscales y la solicitud de recibir comunicaciones de teléfonos pinchados de funcionarios de la fiscalía y de otros funcionarios públicos; información a la que el Fiscal Nacional no debería tener acceso pues no se lo permite su estatus.

Llama la atención además que estas comunicaciones entre Moya y Abbott que se realizan en el marco de la denuncia contra Arias presentada por Moya, sucedan mientras Arias realiza importantes investigaciones la cual desde el comienzo el jefe regional de Rancagua acusa, ha sido una forma de protección de imputados poderosos en los bullados casos que éste llevó a cabo, los cuales al ser transferidos a otros fiscales quedaron en nada.

De hecho Arias iba a procesar por encubrimiento a los cardenales Ezzatti y Errázuriz por los abusos de sacerdotes contra menores, cuando es alejado de sus funciones por Abbott en el marco de esta denuncia en su contra. El tema pasa a manos del Fiscal Armendáriz, el mismo cuestionado por su presencia en el incendio de la fábrica Kayser en el cual no se tomaron evidencias de lo ocurrido de parte de fiscalía y del que conocemos la desidia con la que se a manejado la investigación de las circunstancias que rodearon esas cinco muertes durante el estallido social.

En relación a la investigación de los abusos en la iglesia, Armendáriz, quien es sabido tiene una denuncia familiar de abuso realizada por su hermana en contra de su padre, y además tiene un estrecho vínculo con la iglesia católica; no hizo nada y quedaron todos los denunciados libres.

Es por ello que no deja de llamar la atención que las denuncias reiteradas contra Abbott, Moya y también contra Armendariz y el fiscal Campos de Magallanes no encuentren asidero en la justicia y no tengan consecuencias mientras que Arias, quien suele levantar polvo con su trabajo debido a su costumbre de investigar a poderoso; es perseguido majaderamente por sus pares.

Es curioso pues tanto Abbott como Moya siguen trabajando con total impunidad pese a que en el caso del Fiscal Nacional incluso se agregan antecedentes de reuniones sostenidas con políticos en plena fase de investigación por el caso de las platas negras de la política; así como también con representantes de la iglesia católica en plena investigación del caso de abusos sexuales que llevaba el propio Emiliano Arias en Rancagua. Una inequívoca señal de que la máxima autoridad del ministerio público no cuenta con la probidad necesaria para seguir en su cargo. Sin embargo ahí está.

Es más, en comunicaciones entre Moya y Abbott queda en evidencia incluso que el fiscal de alta complejidad le sugiere poner al fiscal Barros en un caro y éste lo hace, lo que evidentemente podría constituir el delito de tráfico de influencias. Todo esto, permanece en la más absoluta incertidumbre hasta el día de hoy pues no se ha investigado pese a la gravedad de los hechos

En el caso de Campos, el fiscal de Magallanes fue denunciado por los funcionarios de la región y por la asociación nacional de funcionarios por malas prácticas y malos tratos, denuncia que recibió el Fiscal Nacional y sobre la cual nuevamente no hizo nada. En la actualidad más de la mitad de la planta de trabajadores de Punta Arenas se encuentra con licencia siquiátrica por estrés laboral.

“Es un duro golpe para Abbott”

Con esas palabras Emiliano Arias se refería al fallo que lo exculpaba de las acusaciones en su contra en el juicio que acaba de ser anulado por la corte de Alzada de Rancagua.

El fallo señalaba: “Si bien se acreditó la calidad de funcionario público del acusado, quien procedió a revelar a familiares información contenida en dos fichas obtenidas de una base de datos interna de la institución, donde presta sus servicios, las que en parte tiene el carácter de secreta y que no debe ser entregada ni publicada, en este caso no se establece la afectación al bien jurídico resguardado por el tipo penal”, determinó el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Rancagua.

Sin embargo, la Fiscalía junto al Consejo de Defensa del Estado presentaron un recurso de nulidad en que afirmaron que se interpretó «erróneamente» los hechos y la legislación, lo que fue acogido por la Corte de Apelaciones.

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