Sichel: de “peor presidente de Banco Estado” a “salvador de la derecha”

Tiene una foto de Frei Montalva en su oficina obsequio de Mariana Aylwin y su padrino de campaña fue Andrés Chadwick, ministro del interior y primo de Sebastián Piñera, acusado de violaciones a los DD.HH. durante el estallido social. Así es su estilo de “vieja nueva política”, un carismático candidato que hoy se alza como el único capaz de unificar a una dividida coalición y ser una carta competitiva en las próximas presidenciales.

No sólo fue la primaria más votada de la historia, sino además una de las más bajas votaciones de la derecha, la cual muchos se atreven a llamar una coalición en peligro.

Sebastián Sichel sacó lustre a su imagen cercana y semana a semana fue ganando terreno hasta conseguir los 657.488 votos que lo posicionaron como el líder indiscutido de la derecha para las próximas presidenciales.

El mismo candidato al que en un reportaje de Interferencia.cl dirigentes gremiales de BancoEstado calificaban, tras su salida del cargo, como “el peor presidente” de la historia de la entidad estatal pero que hoy saca cuentas alegres con una votación que trascendió a su conglomerado y representó incluso a parte de las fuerzas de centro.

“Acá ganaron millones de chilenos que han luchado toda su vida por salir adelante y que demuestran que muchas veces se puede con esfuerzo y perseverancia”, aseguró Sichel emocionado la noche de domingo al reconocer su victoria.

Pero la duda persiste, ¿es Sichel un candidato de la continuidad? Efectivamente, y al igual que Piñera en 2018, el abanderado de la derecha manifiesta independencia partidaria pero, se le cuestiona su independencia económica pues se atreve a calificarse como alguien que no es de derecha pese a que su programa económico es liberal, parecido al de Briones, con poca integración social y atisbos de derecha conservadora.

Jorge Alessandri señala que “el gran movilizador en la primaria fue Jadue” y que fue precisamente gracias al enorme peso del abanderado del Partido Comunista que el electorado buscó a través de su voto manifestarse contra los extremos viendo a Sebastián Sichel como una opción válida, tal como desde la otra vereda ocurrió con Gabriel Boric.

Pero tanto en la derecha como en la oposición varias voces disidentes han señalado en repetidas ocasiones que Sichel es en realidad “el candidato de los empresarios”. Lo dijo Desbordes hasta el hastío y también Evelyn Matthei.

De hecho, un rol fundamental jugó en su posicionamiento como candidato hace cinco meses, el boicot realizado a Mario Desbordes por el grupo disidente de Renovación Nacional que le dio su apoyo incluso rechazando a su propio abanderado. Grupo en el cual se sumaron figuras emblemáticas como Andrés Allamand y Carlos Larraín.

Sichel supo remar en aguas tormentosas y hoy escribe un nuevo capítulo en la historia política de la derecha, un capítulo en el cual las fuerzas tradicionales de este conglomerado están sacando cuentas alegres. Mucho más incluso que las que habrían sacado con Briones, Lavín o Desbordes.

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