¿Apoyar el nazismo te convierte en un nazi?

Apoyar el nazismo ¿Te convierte en un nazi? El documental chileno Onkel Günter, disponible en el catálogo online de Miradoc.cl y programado para hoy en la Sala Nemesio de La Reina a las 19 horas, intenta responder este dilema del pasado en la Alemania nazi y que dialoga con el presente del Chile post estallido y de cara a una posible presidencia de José Kast.

POR ERNESTO GARRATT

Dirigido por Juan Francisco Riumalló, Onkel Günter posee el don de dialogar con la distópica realidad que nos rodea a semanas de la segunda vuelta y con clara ventaja para el candidato de la extrema derecha chilena.

La cámara del director Juan Francisco Riumalló nos sitúa en un contexto literalmente familiar y cotidiana: este es el relato de la propia familia de Juan Francisco Riumalló, descendientes de alemanes en Chile y en cuyo origen ha habido un secreto y misterio constante, según aclara en modo voz en off el propio realizador. Durante años su familia, madre, tíos y tías, ha mantenido como un tema tabú la existencia del hermano mellizo del patriarca que huyó a Chile y echó raíces en nuestro país justo a mitad del siglo pasado.

Nadie hablaba de la vida que había tenido ese hermano mellizo del “abuelo alemán” hasta que el propio autor comienza a remover lo que hay debajo de la alfombra familiar y lo que comienza a registrar en esta pieza simple, minimalista y que parece hecha con suspiros de vida, pronto saca bocanadas de tempestuosa y muy incómoda verdad.

Al paso de los minutos y del metraje, Juan Francisco Riumalló deja claro varios puntos: el hermano del abuelo era un nazi. Fue un aviador nazi. Y murió en combate defendiendo los valores del nazismo como buen nazi.

Esa matriz ineludible y objetiva choca de bruces con la reacción de los sobrinos chilenos (los tíos y tías del director) de este mártir del nazismo alemán. Hay familia que condena el nazismo, venga de donde venga, pero hay tíos y tías que en pantalla relativizan la carga ideológica del tío nazi y llegan a hablar incluso de “héroe” que luchó por su país.

Es interesante cómo el documental va hilando con cuidado y acierto los testimonios de la relativización moral sobre un régimen brutal como el nazismo y surgen pistas y posibles hipótesis de por qué, en nuestro país, esa misma banalidad del mal permite el surgimiento de una candidatura tan anti democrática como la de José Kast: él mismo descendiente de un nazi alemán en fuga en Chile y que echó raíces en nuestros país y su descendencia fue aliada de la dictadura.

Onkel Günter, Ganador Mejor Director Competencia de Cine Chileno en SANFIC16, no mira conscientemente más allá de su propio ombligo, realidad y centro, hay que decirlo. Es decir, no existe una observación explícita al contexto, al Chile de las movilizaciones. Pero justamente esa fortaleza de mirar a su propio ombligo, a esa chilenidad tan chilena de normalizar lo monstruoso, de bailar con la fea sin chistar, de hacerse el gil, es una fórmula que meta-conversa, perdón lo engrupido del término, pero que meta-conversa con demasiada elocuencia con nuestra propia dimensión actual, fuera de la pantalla, en la realidad real del Chile de noviembre de 2021.
Básicamente el término “la banalidad del mal” acuñado por la filósofa alemana Hannah Arendt dice relación a cómo un tipo de gente funciona bajo un sistema de normas sociales sin reflexionar sobre sus actos. Estos individuos no se preocupan por las consecuencias de sus acciones, solo por el cumplimiento de las órdenes. “La tortura, la ejecución de seres humanos o la práctica de actos «malvados» no son considerados a partir de sus efectos o de su resultado final, con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores”.

La banalidad del mal, recordemos, Arendt la vio frente a sus ojos cuando cubría como corresponsal de The New Yorker el juicio contra el criminal nazi Adolf Eichmann, teniente coronel que durante la Segunda Guerra Mundial fue el responsable de transportar a las víctimas del nazismo hacia su muerte en los campos de concentración en Alemania y Europa del Este.

El nazi Adolf Eichmann, capturado en Buenos Aires, fue llevado a Jerusalén donde resultó juzgado y condenado a muerte. Durante el testimonio del juicio, Hannah Arendt, filósofa judía nacida en Alemania que debió huir a Estados Unidos en 1941 para salvar su vida, señaló esto de Eichmann: “A pesar de los esfuerzos del fiscal, cualquiera podía darse cuenta de que aquel hombre no era un monstruo. Únicamente la pura y simple irreflexión fue lo que le predispuso a convertirse en el mayor criminal de su tiempo. No era estupidez, sino una curiosa, y verdaderamente auténtica, incapacidad para pensar”.
Para Eichmann, escribió la filósofa, exterminar personas “constituía un trabajo, una rutina cotidiana, con sus buenos y malos momentos. Eichmann no fue atormentado por problemas de conciencia. Sus pensamientos quedaron totalmente absorbidos por la formidable tarea de organización y administración que tenía que desarrollar”.
Volviendo a la pregunta inicial… Apoyar el nazismo ¿Te convierte en un nazi? Si lo piensas bien, si evitas la banalidad del mal, la respuesta es evidente.

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