Las cinco mejores películas de Martin Scorsese

En el cumpleaños del director ganador del Oscar, el crítico de cine Ernesto Garratt propone este top 5 de filmes con la rúbrica de Martin Scorsese para celebrar sus 79 años de vida.

Por: Ernesto Garratt

5. La edad de la inocencia (1993). La aparentemente menos Scorsese de sus películas es quizás de las más feroces de su violenta filmografía. Recordemos. Al director de origen ítalo-americano lo ha movido siempre la violencia arrabalera de mafiosos vulgares y de gatillo fácil, el griterío de gamberros y gente de mal vivir. Pero en esta película que no se mueve de su zona geográfica favorita, la costa Este gringa, las apariencias engañan: en el ambiente aristocrático del Nueva York de 1870, la invisible violencia de la élite social asfixia y casi destruye a la condesa Ellen Olenska (Michelle Pfeiffer), quien ha dejado a su infiel marido en Europa para refugiarse en su familia estadounidense.  Daniel Day-Lewis como el caballeroso Newland Archer se desgarra de amor por ella, pero su compromiso con la ingenua May (Winona Ryder) deja todo en la burbuja de la represión emocional. Perfecta, elegante, desbordante visualmente, La edad de la inocencia solo logró el premio al mejor Diseño de Vestuario.

4. Toro salvaje (1980). Literalmente este proyecto casi le cuesta la vida a Martin Scorsese. Robert De Niro, su amigo desde sus más tempranos trabajos en el cine, le dio el ánimo para dejar el hospital debido a una sobredosis y le puso pila para que el director de Taxi Driver filmara una de las mejores películas de boxeos. De Niro y Joe Pesci interpretan a los hermanos LaMotta: Jake, el boxeador; y Joey, el “wise” o vivo que lo maneja y cuya relación define la turbodinámica masculina en muchas películas de Scorsese: dos hermanos o amigos que son como hermanos con personalidades opuestas que se complementan pero que, finalmente, terminan por autodestruirse mutuamente (Pesci y De Niro en Goodfellas, Casino, El irlandés, y DeNiro y Harvey Keitel en Calles peligrosas).

3. Buenos muchachos (1990). Martin Scorsese definió buena parte del cine de los años 90 y de los 2000s con esta cinta de mafiosos y cuya rúbrica se puede ver tanto en Paul Thomas Anderson (“Boogie Nights”) como en Tarantino. A diferencia de El Padrino de Coppola, los gángsters de Scorsese son “perros de la calle”: una clase media que aspira al poder de los godfathers y ese viaje de supuesto ascenso -que es en verdad un descenso- lo grafican los personajes de Ray Lliota y su partner Joe Pesci: dos pilluelos que escalan desde la infancia en la empinada pirámide social del crimen organizado con el tonto sueño de “hacerla”. Pero, como si dios fuera un cruel guionista,  cada uno tendrá su particular vuelo de Ícaro y respectivo porrazo.

2. El rey de la comedia (1982) El Joker de Joaquin Phoenix mira el reflejo de esta extraordinaria sátira de Martin Scorsese. Robert De Niro es Rupert Pupkin; un fanático de la celebridad televisiva Jerry Langford, a cargo del extraordinario Jerry Lewis. La frontera entre cordura y locura, realidad y delirio se cruza con una delirante facilidad en un irrepetible estudio de la falta de salud mental. La realidad de la TV, su backstage y el making of de la historia misma son el hilo conductor de un absurdo secuestro y de la vana importancia entregada a la fama y sus quince minutos para forjar un lugar en el mundo. 

1. Taxi Driver (1976). Quizás el rollo más notorio de Martin Scorsese sea la violencia callejera, el encendido de la chispa que hará arder todo y a todos. Pero sin duda que esta película es más que eso. Escrita por el calvinista Paul Schrader, la lectura religiosa de esta caída en la locura de un veterano de Vietnam (Travis Bickle) tratando de enchufarse en la “pecaminosa” ciudad de New York de los años 70 como taxista, sin duda es el viaje de un “ángel exterminador” que desea purificar su entorno, armado hasta lo dientes, para volver a imponer el orden perdido. Acá está todo el germen de lo mejor del maestro. De hecho, su propio cameo al interior del taxi de Travis como un marido infiel es maravilloso. 

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