Alice Guy-Blaché: La ignorada “madre del cine” que vivió en Chile

La primera persona en dirigir ficción en el cine no es ni Georges Méliès ni ningún inventor como los hermanos Lumière. La pionera del cine fue Alice Guy-Blaché, mujer invisibilizada de la historia del cine y que vivió sus primeros años en Valparaíso. Este mes de marzo se conmemoran 54 años de su partida.

Por: Ernesto Garratt

Hay un momento que lo dice todo en el documental “Be Natural: The Untold Story Of Alice Guy-Blaché”, de Pamela B. Green. Ante la pregunta hecha a expertos y figuras de Hollywood sobre si saben quién es Alice Guy-Blaché, la respuesta es casi unánime: “No lo sé”. Y eso que entre los consultados está el verdadero enciclopedista que fue el fallecido crítico de cine convertido en director, Peter Bogdanovich. 

Durante casi un siglo, el legado de Alice Guy-Blaché estuvo invisibilizado y dejado de lado por una historia oficial escrita por hombres y centrada en el trabajo de hombres solamente. Y el documental de Pamela B. Green intenta hacer algo de justicia sobre el trabajo de una mujer que merece recuperar su justo lugar en la historia del cine. 

Autora de un sin número de títulos de la era muda, Alice Guy fue no sólo la primera directora de cine de la historia, sino además, fue de las primeras personas en filmar ficción para las debutantes audiencias de cine a fines del siglo XIX y principios del XX. Una creadora con una inteligencia y creatividad y poder gestor alucinantes, más en una era cuando las mujeres carecían de derechos básicos como el voto y eran menospreciadas y relegadas a funciones meramente domésticas. 

Alice Guy-Blaché empezó a trabajar en Gaumont cuando se vendían allí solo máquinas de fotografías y el cine nacía como artefacto recién inventado frente a las audiencias maravilladas de París y Francia en general. De hecho, la joven Alice fue de las asistentes a las famosas y primeras proyecciones de los hermanos Lumiere. 

La educación privilegiada más el genio propio de esta joven francesa le hizo unir cabos en su calidad de asistente del señor Gaumont y proponerle, como un gesto de adelantada mercadotecnia, regalarles a los clientes películas de corta duración. 

Así que puso manos a la obra y dejando que su creatividad desbordara los sets montados para filmar dichos cortos, se puso a dirigir las primeras piezas de ficción en la historia del cine, como por ejemplo La Fee aux Choux (El hada de los repollos). 

Pero su creatividad no paró allí. 

En Francia y luego en la costa este de Estados Unidos, su nombre fue parte crucial en el desarrollo de la industria del cine. En Estados Unidos tiene enormes logros, desde la construcción de un estudio diseñado y pensado para hacer las filmaciones de rigor, un adelanto sin precedentes para la época, hasta dirigir la primera película enteramente protagonizada por personas afroamericanas, en un tiempo de horroroso prejuicios raciales, hablamos Un tonto y su dinero, de 1912.

Dirigió, produjo y supervisó más de 600 películas: títulos que abarcaban una variopinta variedad de géneros:  comedias románticas o películas policíacas o de aventuras de acción. 

Recordemos que antes de que naciera Hollywood en la costa Oeste, el Este fue el germen de los primeros estudios fílmicos y artistas que huían de las usureras licencias que les cobraba Edison por ocupar su tecnología “fílmica”. De hecho, la escapada hacia la costa Oeste se debió a eso: huir de Edison y sus matonescas maneras de hacer negocios.  

Pero Alice Guy no fue hacia el oeste. Ella  hizo grandes contribuciones desde su propio estudio independiente en la actual New Jersey, Solax: allí ella tenía un letrero donde se leía con letras enormes: “Be Natural”. Es decir, “Sé Natural” frente a la cámara. Era su aporte y visión de cómo hacer cine. Desde el gesto mínimo y natural de la vida. Era el secreto de su éxito y la manera de tranquilizar a los actores experimentados y novatos que se exponían frente al lente de este revolucionario invento. 

Construcción de los estudios Solax, en 1911.

En la autobiografía “Alice Guy”, recién editada en Chile por Banda Propia, podemos leer de primera fuente cómo esta pionera del cine creció sus primeros años en Chile, más específicamente en Valparaíso y cómo su amada Conchita, su “nana”, le hablaba en español -y lo aprendía- al tiempo que aprendía el francés natal de sus padres. 

La razón de su paso por nuestro país se debió al oficio de su padre: dedicado al negocio editorial, Emile Guy, quien fundó librerías en el puerto principal y Santiago. 

Después de más de dos décadas en el mundo del cine y con el importante rol de ser la primera persona en dirigir ficción, historiadores como Georges Sadoul la invisilbizaron y le atribuyeron muchos de sus filmes a directores hombres. 

“Sadoul después hizo correcciones”, comentaba Pamela B. Green en el estreno de su documental en Chile hace un par de años. “Pero quiero decirte algo: George Sadoul, en esos tiempos no habían muchos historiadores, y de los que habían, no se tomaban el cine mudo en serio, y además tuvimos dos guerras, así que incluso aunque quisiera enmendar sus errores, y quisiera encontrar a Alice, sería imposible porque no habían mensajes de texto, internet, Facebook, Skype o GPS. Entonces eso era parte también del problema y que otros pocos historiadores del cine, decidieron entre pocos cuales cosas iban a pasar a la historia del cine, ahora, con tantos directores y críticos e investigaciones, podemos comprobar de que hizo muchos errores porque era hombre y quería promover a sus amigos, pero además porque simplemente no sabía”.

La sombra del olvido cayó sobre ella y su legado, hasta que un justo y feminista revisionismo comenzó a sacarla de las sombras. Documentales, libros sobre ella hacen que su legado al fin cobre la importancia que se merece.

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