DeLight Lab y su “metralleta lumínica” que incomoda al poder disparando verdades

Andrea y Octavio Gana fueron censurados y amenazados por proyectar palabras que simbolizaban el sentir de millones de chilenos, convirtiéndose en un megáfono silencioso pero insolente para un gobierno que durante los últimos años ha estado abrumado por la complejidad de lo que está ocurriendo en Chile. Este mes se presentan en el Festival Teatro a Mil junto a LasTesis con “La ciudad del futuro”, un proyecto que viene a cuestionar la urbe desde un punto de vista feminista, disidente, inclusivo y humano.

Por Felipe Avendaño

“La ausencia trae a la memoria lo que no está”, fue la tesis de Luis Emilio Onfray para explicar en tribunales el robo de “El torso de Adele”, obra del reconocido escultor francés Auguste Rodin que el estudiante de la Universidad Arcis sustrajo de la exposición que se realizó en el Museo de Bellas Artes en 2005.

Aunque la obra fue devuelta a los pocos días, el robo logró un efecto que nadie tenía contemplado: miles de personas llegaron al lugar no precisamente para ver “El beso” o “El pensador”, sino para apreciar el espacio vacío en el plinto que había dejado el hurto, convirtiendo a la exposición en la más concurrida en la historia del museo.

Un efecto similar a lo que produjo la censura a una de las proyecciones realizadas por DeLight Lab en la torre Telefónica, durante uno de los periodos más duros de la pandemia mientras Plaza Dignidad seguía siendo el lugar de disputa simbólica y política entre el gobierno y la ciudadanía tras el estallido de octubre.

SOLIDARIDAD y HUMANIDAD fueron las palabras que los hermanos Andrea y Octavio Gana, las mentes detrás del estudio de diseño audiovisual, proyectaron el 19 de mayo de 2020 en los costados de la torre Telefónica, como una forma de visibilizar lo que muchos chilenos estaban viviendo por la falta de ayuda en medio de la crisis económica producto de la pandemia.

Sin embargo, al poco tiempo personas desconocidas dirigieron hacia la torre celular focos de alta potencia con la intención de “borrar” las dos palabras gigantes que se leían a lo lejos.

Al igual que el robo de la escultura de Rodin, la censura logró el efecto inverso, ya que más visibilidad le dio a lo que estaba proyectando DeLight Lab.

“Genial ese efecto adverso que produjo. Porque de querer tapar y ocultar algo al final fue algo como ‘oye, qué pasó ahí’. Resultó lo opuesto”, dice Andrea Gana en entrevista con La Red.cl.

Octavio, por su parte, dice que la censura logró que fuera una de sus imágenes favoritas y que ni ellos lo habrían hecho mejor. “La imagen de la Telefónica en blanco y negro es super magnética con los focos. Yo la encuentro potentísima”.

Los hermanos Gana llevan más de una década trabajando con imágenes lumínicas y utilizando la técnica del mapping para proyectar conceptos y frases en el espacio público, principalmente relacionado con temas medioambientales.

Pero fue a raíz de otra ausencia que se hicieron conocidos en todo el país y a nivel internacional: la proyección del rostro de Camilo Catrillanca la noche en la que se conmemoraba un año de su asesinato a manos del Comando Jungla en La Araucanía.

“Nos provocó una indignación tan grande que dijimos ‘bueno, este es el momento’. No le vamos a pedir permiso a nadie y vamos a proyectar. Ahí partió todo y nos dimos cuenta de lo que significaba también hacerlo. Como este gesto político, este gesto más irruptivo, más rebelde. Porque frente al horror ya no hay reglas. No podíamos responder en una norma cuando ya se está desfigurando el país, cuando ya se está desfigurando la justicia. Entonces nuestra respuesta también debía tener esa rebeldía, esa insolencia”, recuerda Octavio.

“Ese tipo de insolencia evoca un llamado, una luz. Es la monumentalidad finalmente lo que hace lo suyo, el formato grande y también ese carácter efímero que tiene que hace que tal vez sea más recordado, complementa Andrea.

Su hermano recuerda lo potente que fue ver proyectado el rostro de Catrillanca junto a la frase del poeta Raúl Zurita “Que su rostro cubra el horizonte”, mientras Vicuña Mackenna ardía inundando todo el ambiente de humo y lacrimógenas. “Fue muy bonito, muy poético dentro de toda esta barbaridad poder ver algo de poesía en el aire. Eso fue lo que más nos marcó”.

Pero la “metralleta silenciosa” que disparaba verdades en los muros de la ciudad era demasiada violencia para un gobernante que ya no gobernaba y luchaba contra ese “enemigo poderoso” que solo estaba en su mente confundida y abrumada por la complejidad de lo que ocurría en las calles.

Además de censura, los hermanos Gana sufrieron amenazas y acoso por redes sociales. “Fueron como cuatro o cinco días de mucho ataque, de mucha violencia. Incluso el diputado Diego Schalper llamó a perseguirnos. En Twitter salían nuestras fotos con nuestra dirección, teléfono, RUT. Pensamos que nos iban a ir a agarrar a las casas”, dice Octavio.

“Fue todo muy espontáneo, muy de la guata. Después fuimos viviendo esas cosas que, como dice Octavio, en el principio fue terrible. Después lo mejor fue decir seguimos igual para que no se normalice la censura porque no se puede censurar este tipo de expresiones”, cuenta Andrea.

Las amenazas y censura de la que fueron víctimas generó apoyo de otras organizaciones y activistas en Chile como en el extranjero, que denunciaron la situación que estaban viviendo.

Pese a que no estaban rayando ni vandalizando ningún muro, en cierta forma se habían “apropiado” del edificio de la Telefónica, lo que puso en aprietos a los ejecutivos de la compañía.

“Tuvimos un par de reuniones con ellos. Siempre fueron muy amables. Al principio pensaban que respondíamos a un grupo político. Nos preguntaron ‘¿Quién les está pagando esto?’ Y nosotros les decíamos que nadie. Representamos la dignidad del chileno medio. Ustedes han visto lo que está pasando”, cuenta Octavio.

Pero los ejecutivos sabían que no podían prohibirles nada ya que no estaban cometiendo ningún delito. “Confiaron también en la línea editorial que teníamos. Como que no le pusieron color tampoco”.

La luz como estandarte de lucha y reflexión

Frases como “Basta de terrorismo de Estado” proyectado en la torre Entel y “Que el pueblo decida su futuro” en el Congreso, son solo algunas de las intervenciones realizadas por DeLight Lab en diversas partes de Chile, como acción política y una manera de visibilizar los problemas que por décadas han aquejado a la sociedad chilena.

“El arte lo vemos muy funcional, un arte muy activo en plantear desde ahí un estandarte de lucha y de reflexión. Entonces desde ahí decimos qué herramientas tenemos para usar. La materia prima, la luz, la palabra, la poesía y apuntar desde ahí ese eje con todo (…) Nos atrae por un lado la desvinculación de la obra material y que quede ahí pueda representar a muchas otras personas más allá de dos artistas que quieren decir algo. Es muy atractivo decir que estamos en algo colaborativo, participativo. Nos hemos dado cuenta de que la gran importancia de lo que pasó en el estallido social fue la unión de la gente”, dice Andrea.

Una de las consignas durante la revuelta de octubre fue poner fin al modelo neoliberal impuesto por la dictadura, justo en un momento en que a nivel mundial está siendo cuestionado por la crisis climática y la pandemia, lo que obligó a los líderes mundiales a replantearse otro modelo de desarrollo, en armonía con el medioambiente.

Por eso era lógico que el siguiente paso fuera una intervención en el epicentro del capitalismo mundial. Con la ayuda de los activistas neoyorquinos de The Illuminator, los hermanos Gana proyectaron en el Toro de Wall Street la frase “Kill the capitalist in your heart”.

“Poesía y resistencia. Toda revolución parte en tu corazón”, fue parte de lo que escribieron en su cuenta de Instagram junto a una fotografía de la escultura de bronce intervenida. Un mensaje de que la sociedad debe cambiar de mirada y desterrar el modelo económico para sobrevivir y no llegar al derrumbe.

“Estamos hablando de modelos del futuro, porque estos modelos del futuro van a tener directa repercusión con una mirada ancestral de los recursos naturales, con el trato con los recursos naturales, el trato con les demás. Creo que las respuestas están en mirar lo que no estábamos mirando nunca. Creo que ahí están las respuestas”, reflexiona Octavio.

LasTesis y La ciudad del futuro

En la línea de cambiar de mirada y explorar otras formas de relacionarse y convivir es lo que plantean en “La ciudad del futuro”, propuesta junto a LasTesis para el Festival Santiago a Mil.

“Con LasTesis veníamos de quedar finalistas en la Bienal de Venecia, representando a Chile. Hace tiempo veníamos trabajando temáticas juntos y la gente de Stgo a Mil nos propuso hacer algo juntos. Ahí nace el proyecto de La ciudad del futuro que es un proyecto que tiene que ver con cuestionar la ciudad actual desde el punto de vista del urbanismo feminista. Cómo sería una ciudad feminista. Cómo sería un sistema ciudadano feminista”, explica Octavio.

Según señalan, la idea es proponer una mirada desde la disidencia, una ciudad más utópica, pero desde la gente, desde lo más humano posible, que sea inclusiva, horizontal, participativa. “Con otro tipo de sistema que quizás todavía no se nos ocurre, por eso también se llama la ciudad del futuro. Es un juego de reflexión de ver cómo nos podemos imaginar nuevas soluciones. Es un juego bastante abierto”.

“La ciudad del futuro” se presentará en las principales plazas de las comunas de Ñuñoa, Valparaíso y Santiago, el 16, 19 y 21 de enero respectivamente.

“Es como un gran Metropoli que se va a crear en las plazas públicas. Van a haber distintas preguntas y la gente va a tener que responder. Es un juego de mesa gigante. No es que sean nuestras proyecciones gigantes o LasTesis haciendo una coreografía. Más bien nosotros diseñamos un juego para toda la gente. Es una forma lúdica y divertida para que la gente pueda seguir debatiendo”, dice Andrea.

Fotos: Instagram DeLight Lab

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