Duró 21 días en el cargo: Seremi de Educación de Antofagasta es despedida por denuncias de maltrato laboral

“El respeto a la dignidad de las y los funcionarios públicos es un valor fundamental para nosotros”, declaró el Ministerio de Educación al confirmar la salida de Matilde Baéz –profesora de 70 años– de la secretaría regional de Antofagasta. 

Apenas duró tres semanas. La Seremi de Educación de Antofagasta, Matilde Baéz, fue removida de su cargo a causa de dos denuncias por maltrato laboral presentadas durante los primeros 21 días de su mandato. 

“A raíz de las denuncias presentadas en contra de la Sra. Matilde Báez, el Gobierno ha decidido no confirmarla en el cargo de seremi de Educación de la Región de Antofagasta”, señala un comunicado del Ministerio liderado por Marco Antonio Ávila. “El respeto a la dignidad de las y los funcionarios públicos es un valor fundamental para nosotros”, añade el escrito.

Matilde Baéz, profesora jubilada de 70 años, cercana al Partido Liberal, fue designada en la secretaría regional el pasado 17 de marzo. Pese a su basta experiencia en el ámbito de la educación, no tardó en generar roces con su nuevo equipo laboral, lo que derivó en denuncias enviadas a la Asociación Nacional de Funcionarios del Mineduc (Andime) a fines de marzo, las que a su vez fueron remitidas a la subsecretaría de Educación. 

Según reveló un funcionario de la secretaría regional a El Mostrador, Matilde Baéz se instaló desde un principio en las oficinas del Mineduc con una actitud “avasalladora” y “controladora”. 

La primera medida de la nueva autoridad habría sido “cambiar a toda la gente”. Esto, porque la docente quería contratar a otras 10 personas de su confianza. Sin embargo, pronto se dio cuenta que los trabajadores contaban con contrato, razón por la cual no era tan sencillo despedirlos. 

Fue entonces, detalló el trabajador, cuando la exseremi “empezó con los malos tratos y esa era la manera de que nos fuéramos, de cambiarnos”. 

Parte del hostigamiento que ejercía la profesora consistía en vigilar a los funcionarios y en “gritonear” a quienes no estaban en su puesto. Por otra parte, lanzaba comentarios sobre el aspecto físico y la vestimenta de los trabajadores. 

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