Las acusaciones de maltrato laboral y nepotismo que complican al Museo de la Memoria y salpican a Bachelet

Ex trabajadores apuntan a un círculo de jefaturas como responsables de casos de hostigamiento y malos tratos desde 2012. Y ahora se acusa la reciente contratación de Francisca Dávalos, hija de la ex Presidenta Michelle Bachelet, quien es miembro del Directorio. 

El Museo de la Memoria y Derechos Humanos enfrenta una serie de acusaciones de hostigamiento, malos tratos y nepotismo de parte de ex trabajadores del recinto, quienes apuntan a un círculo de jefaturas como responsables.

De acuerdo a documentos a los que tuvo acceso Interferencia, los casos incluyen incluso ingresos por enfermedades laborales producto del estrés en la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), denuncias internas y en la Inspección del Trabajo. Al punto que en el curso de un año renunció toda el Área de Comunicaciones, quienes expusieron sus casos.

Las acusaciones se remontan a 2012, por lo que se apunta a una “cultura del maltrato laboral” dentro la institución. Las denuncias están dirigidas principalmente a las acciones de las jefes de área Fanny Santander, de Administración; María Luisa Ortiz, hermana de Estela Ortíz, y de Colecciones; y Alejandra Ibarra, de Extensión; además de Pamela Ipinza, diseñadora, entre otras personas que son las mencionadas como quienes han ejercido mayores grados de maltrato.

Testimonios de maltrato y hostigamiento

Paula Sánchez, quien fue la encargada de Comunicaciones del Museo entre 2018 y 2021 y que renunció el año pasado, dijo que “creí que podía hablar con profesionales para cambiar esas conductas y trabajar el clima. Pero, de pronto, me vi como una persona atacada, recibiendo malos tratos, donde todo el mundo me decía que no hacía bien la pega. Todo eso comenzó a ser bastante sistemático, era todos los días. Uno llegaba con presentaciones y tenías críticas que no eran constructivas”.

La funcionaria sufrió una crisis a raíz de este hostigamiento y tuvo que asistir al hospital de la ACHS en mayo del 2021. La resolución definió que el evento constituía una “enfermedad laboral” y mandatando al Museo a “generar cambios en el puesto de trabajo. Y continuar manejo en ACHS de su región, por condiciones organizacionales hostiles”.

En septiembre del año pasado, otra trabajadora de la misma área del Museo interpuso una denuncia en la ACHS por sobrecarga laboral y estrés, que fue aceptada por la mutual, aunque finalmente, la trabajadora también optó por renunciar a su trabajo.

Otro trabajador que renunció al Museo el año pasado, expuso en un correo enviado a sus compañeros los problemas de ambiente laboral y hostigamiento en la institución, pero manifestó que a pesar de que es un secreto a voces, “son escasas las denuncias realizadas, lo que nos habla de la inexistencia de mecanismos seguros y efectivos de denuncia”.

Todos los ex trabajadores que expusieron su caso a Interferencia concuerdan en que se trata de un fenómeno que se arrastra desde hace una década, como lo corrobora una carta de octubre de 2012, dirigida al entonces director del Museo, Ricardo Brodsky, de parte de Concepta Consultores, una empresa externa que colaboraba en labores de finanzas y contabilidad.

La misiva expresa que sus trabajadores “manifiestan haber sido objeto de maltratos verbales y comportamientos agresivos inadecuados por parte de la Sra. Fanny Santander”.

Nepotismo

Los ex trabajadores también acusan prácticas de nepotismo por parte del equipo más antiguo del Museo, ligado a la ex Concertación y a familias conocidas como familiares de víctimas de la dictadura.

El Museo fue una iniciativa del primer gobierno de Michelle Bachelet, y según antecedentes, varios de sus conocidos trabajan ahí o en su Directorio, que es una entidad privada sin fines de lucro que recibe fondos estatales. De hecho, la ex Presidenta permanece como miembro del Directorio.

En este punto, resaltan que una de las últimas contrataciones del Museo fue Francisca Dávalos Bachelet, hija de la ex mandataria, quien llegó a la institución como encargada de relaciones internacionales. 

Asimismo, se expone la participación en el Directorio de personas vinculadas a los gobiernos de la ex Concertación, como Marcia Scantlebury, militante del Partido Socialista y jefa de prensa de Ricardo Lagos y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, y Carolina Tohá, una de las fundadoras del Partido por la Democracia (PPD) y ministra Secretaria General de Gobierno durante el primer mandato de Bachelet.

También es parte del equipo del Museo María Luisa Ortíz, hermana de Estela Ortíz, esposa e hija de víctimas de la dictadura, y amiga cercana de la ex Presidenta. Estela también es madre de Camilo Parada, quien fue candidato a la Convención Constituyente, y quien hoy es encargado de producción del Museo.

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