A diez años de Aysén, la protesta que alertó de los abusos policiales contra la prensa y la ciudadanía

Fotógrafos y periodistas reconstruyen la experiencia vivida en esta región en el primer gobierno de Sebastián Piñera. Historias de seguimientos y trabas en el acceso a la información.

Por Carlos Olavarría

Nota de la Redacción: Este reportaje fue elaborado con apoyo de la Unesco y el Global Defence Fund, como parte de un programa internacional contra la impunidad de crímenes contra los periodistas. Este reportaje además parte de un ciclo de reportajes que publicaremos en cada edición de miércoles.

Esta es la historia de un levantamiento de sindicatos, gremios y barrios que antecedió el estallido social de 2019. Poblaciones enteras salieron a defender lo que juzgaban sus legítimos derechos en Aysén aquel 2012. El petitorio inicial consideraba once puntos, demandas clave de una movilización que marcó un hito en la historia reciente de Chile, tanto en lo social como en lo policial.

Testigos claves de lo ocurrido fueron los periodistas, fotógrafos, camarógrafos y documentalistas, entre otros. Algunos escépticos sobre lo que pasaba intentaron informar de lo que sucedía a Santiago, otros concentraban su esfuerzo en divulgar las informaciones en la región.

Por cierto, ninguno pudo obviar los acontecimientos.

“PLENAMENTE IDENTIFICADOS”

El fotógrafo Claudio Frías vive en Aysén desde hace años y recuerda con detalle la noche del 7 de febrero de 2012, cuando se desataron las protestas, con cortes de rutas, barricadas y fogatas.

En la antesala de las movilizaciones, pudo presenciar una reunión entre dirigentes de distintos sectores productivos, del litoral de Aysén y de la ciudad de Coyhaique. Allí, entendió que las manifestaciones serían más “complejas” que lo habitual. “Al otro día, a las 10 de la mañana, comenzó todo”, evoca.

Una semana después la intensidad de las protestas y el trabajo se mantenía intacta, por lo que le era imposible abandonar su posición, como corresponsal gráfico de medios de cobertura nacional.

“Cuando arremetía Carabineros, contra los manifestantes, disparaban, no sé, trescientos o cuatrocientos tiros, todos seguidos, uno detrás de otro, entre balines y lacrimógenas. A cada rato salía un pescador herido”, reconstruye.

En medio de aquella paralización, las dificultades técnicas arreciaron, en especial el acceso a Internet, cada vez más inestable, según su experiencia.

“Hubo un actuar policial, paralelo al Estado, de inteligencia policial, que se hizo cargo de acciones específicas, reprimir a alguna prensa, hubo acciones desmedidas, al mismo tiempo que se trabajaba en invalidar la señal de Internet en todo Puerto Aysén”, asegura.

“GRABABAN NUESTROS ROSTROS”

Marcos Monsalve Álvarez, comenzó trabajando en Santiago en lo que fue la segunda parte de TeleAnálisis. Allí efectuaron todo el registro de la lucha contra la dictadura cívico militar, en tiempos del general Augusto Pinochet, en la década de 1980. “De ahí tenía esa motivación de registrar lo que pasaba en lo cotidiano de las comunidades”, resalta desde su casa en la ciudad de Coyhaique.

Comenzó a grabar en Puerto Aysén en las protestas de 2001, cuando hubo enfrentamientos entre pescadores y las autoridades, por reivindicaciones laborales y derechos del mar. “Temas que luego desembocaron en lo que fue el gran movimiento social de Aysén el verano del 2012”, afirma.

“Nunca había pasado algo como lo que ocurrió ese año”, destaca el documentalista. Cuenta que un evento que le llamó la atención fueron los insultos de los carabineros a los pobladores, con megáfonos.

Fue en ese contexto que vivió los primeros ataques a la prensa, en la medida que recrudecían los enfrentamientos por el control del puente Ibáñez, que una Aysén y Coyhaique. “Los disparos de los balines no iban solo a los manifestantes, sino que también hacia nosotros, quienes estábamos registrando el actuar de la policía”.

Trabajando en grupos de a tres, un cámara y dos fotógrafos, explica Marcos Monsalve, “nos acompañábamos, nos situábamos en la primera línea”. Fue allí donde recibió un balín que le pegó en el esternón, “justo donde se esconde la tráquea, un centímetro, una pulgada más y me la perfora”.

Ahí, dice, se dieron cuenta que los Carabineros, “apuntaban no sólo al cuerpo, sino que a la cara”. “Empezaron a buscarnos a nosotros, que estábamos con cámaras.”

Según él, las autoridades policiales se dieron cuenta “de la importancia que iban a tener los registros de lo que estaba pasando.”

Pero no sólo hubo disparos, agrega.

CÁMARAS POLICIALES

A partir de cierta fecha, los carabineros comenzaron a portar cámaras.
Marcos Monsalve relata que la situación, aunque inicialmente les pareció jocosa, fue cambiando tenor. Al comienzo, insiste, “parecía algo de cabros chicos”. “Nos quedábamos enfocándonos ambos, mirándonos frente a frente”.

En ese contexto, algunos policiales comenzaron a dialogar y preguntar a los camarógrafos sobre su trabajo y sus equipos. “¿Para qué medio trabajas?, ¿cómo es tu cámara?, ¿qué tipo de registro estás haciendo?”, requerían.

Pero con el correr de los días, sin que bajaran las agresiones físicas, el tenor de aquella situación fue cambiando. “Grababan nuestros rostros, y nosotros los encarábamos”, dice Monsalve.

RADIO SANTA MARÍA

En Radio Santa María nadie sabe quién tomó la decisión. Fue después de la quema de un bote en el puente Ibáñez, durante la segunda semana de movilizaciones. Claudia Torres, conductora, y Elías Muñoz, jefe de prensa en esa época, recuerdan que entendieron que debían modificar incluso la programación de la emisora.

Partieron un sábado a las 20:30 horas. Abrieron las líneas y las llamadas telefónicas “no pararon hasta el otro día, como a las siete de mañana,” explica Claudia.

El programa, que se nombró igual que el eslogan de las protestas, “Aysén, Tú problema es mí problema”, estuvo al aire todos los días desde entonces, desde las 10 de la noche hasta las 7 de la mañana. “Fue maratónico”, recuerda Elías Muñoz.

A esas alturas ya habían visitado la región los subsecretarios Rodrigo Ubilla y Claudio Alvarado de Interior y Presidencia, respectivamente. También había arribado el ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien prometió construir un nuevo hospital.

Sin embargo, el conflicto, cuyo núcleo era el precio de los combustibles, se mantuvo y los ciudadanos manifestaron su molestia con un paro casi total de la región. El gobierno, entonces, envió fuerzas especiales de Carabineros desde Santiago.

Marcela Valdivia, periodista de Radio Santa María, que estuvo todo un sábado informando sobre la llegada de miembros del GOPE y de las FF.EE, entonces las tropas antidisturbios de élite de Carabineros.

En cifras, entre el 23 de febrero y el 20 de marzo, según información requerida por Ley de Acceso Público a Información, el gobierno envió a la región de Aysén 215 miembros de la policía uniformada.

LUCES ROJAS

Paula Zambrano, periodista de Radio Santa María, recuerda las noches de transmisión del programa. “(Los policías) nos apuntaban, no todas las noches, pero se veían luces rojas al interior del estudio, por precaución nos tirábamos al suelo y desde allí escribíamos las noticias.”

Esta, según Paula, era la forma del Estado de generar temor. “Por un lado, estaba el profesionalismo, y por otro lado nuestra familia”, apunta.

Según ella, “había pinchazos telefónicos y seguimientos”. Sobre lo mismo, insiste que “en el 2012 no había tanto desarrollo tecnológico, pero se escuchaban ruidos al contestar el teléfono”.

NUEVO INTENTO

Para intentar destrabar el conflicto y el cierre casi completo de la región, el gobierno envió al ministro de Energía, Rodrigo Álvarez, quien exigió que los manifestantes desbloquearan los caminos, para abrir el diálogo.

Pablo Mancilla, periodista y corresponsal de Radio Biobío, que aquella advertencia empeoró la situación. “Tiró bencina al fuego. Y lo que pensábamos muchos, que en ese momento iba a ser el final, fue en realidad el comienzo. Y provocó que se alargara por casi tres semanas más el conflicto.”

En las semanas siguientes, el diálogo avanzó con lentitud y las manifestaciones persistieron. En ese marco, el gobierno nuevamente desplazó tropas y equipos policiales de élite.

El 20 de marzo de 2012 la barcaza Don Baldo, según información de transparencia, llegó con un carro lanzaguas, dos buses y un número no precisado de tropas de fuerzas especiales.

Esa jornada hubo enfrentamientos con las fuerzas recién arribadas en Puerto Cisnes, localidad donde desembarcaron. Luego las escaramuzas siguieron en Villa Mañihuales y Coyhaique.

Ese día, Víctor Hugo Gómez, camarógrafo de Radio Santa María, sufrió las consecuencias. Caída ya la noche, al llegar Carabineros a Coyhaique, Víctor junto a un colega fueron a grabar en las afueras del Hospital Regional. Les habían informado que estaban sacando a los heridos desde adentro del nosocomio, impidiendo que se curaran las lesiones provocadas por los perdigones.

Víctor recuerda que lo detuvieron entre cuatro o cinco miembros de la policía uniformada. Les dije que era prensa, “de Radio Santa María”, les gritó recuerda. Pero, ellos violentamente lo redujeron e ingresaron al bus, con más detenidos.

“Empezaron a golpearnos a todos, nos esposaron, nos siguieron golpeando, luego abrieron una lacrimógena dentro del bus, y cómo estábamos sin mascarillas, salvo ellos que contaban con las suyas, nos dieron vómitos y diarreas”, recuerda.

Luego, relata Víctor, los pasearon en el bus, y los trasladaron a unas camionetas. “Entre golpes de palos y puños, nos llevaron hasta la comisaría de Coyhaique, en dónde nos dejaron en el piso”.

Ahí, agrega, pudo ver el desgaste de la policía uniformada. “Tenían caras de exhaustos”.

Una vez ingresaron al calabozo estuvieron cerca de seis horas hasta que llegaron unos familiares y les repartieron algo de alimentación. “Tuvimos la certeza que no se repetirían las agresiones sufridas pocas horas antes.”

Reflexiona Víctor Hugo Gómez, sobre lo ocurrido que, si hubiese sido de un canal nacional, “el trato hubiese sido diferente”. “Pero éramos nosotros quienes estábamos en la noche, y en la calle”, apunta.

DESCONEXIÓN REGIONAL

Durante la movilización social de ese año, se produjeron una serie de cortes en el suministro de Internet, lo que dificultó la cobertura noticiosa. Según Elías Muñoz, nunca supieron si aquello fue circunstancial o premeditado.

No obstante, cree que “existió un trabajo de inteligencia para silenciar a Radio Santa María.” “Teníamos los videos de la policía apaleando a las personas, estábamos siempre en todos lados; la única forma que no se supiera qué pasaba era silenciarnos”.

Pablo Mansilla, en tanto, recuerda que tuvieron muchos problemas con los servidores web. “Se perdió todo”. “Hubo cortes de luz, caída del sitio web de la radio, ese tipo de cosas, sabemos que pasaron, pero no quienes fueron”.

Solicitamos a la Subsecretaria de Telecomunicaciones por Ley de Transparencia los registros de cortes en la fibra óptica durante los meses de la movilización social, sin embargo, al no existir registros digitales fue imposible acceder a estos ya que sólo se tienen desde el año 2015 en adelante.

Sin embargo, apareció el 20 de marzo del 2012 en varios medios de comunicación de cobertura nacional algo sobre lo que allí ocurrió. Canal 13 reportó respecto a los cortes que “el problema ocurre por cuarta vez en menos de una semana, por lo que la empresa Telcoy –dueña de la red- presentó una denuncia ante la posibilidad de que terceros hayan provocado tal situación.”

LISTA NEGRA

En paralelo, la Radio perdió sus anunciantes privados y, en especial, estatales. “En regiones como Aysén, recuerda Mansilla, el avisaje del Estado corresponde a un porcentaje importante de financiamiento de los medios de comunicación, por lo que una decisión de gobierno de retirar la propaganda, publicidad, lo que, si bien están en su derecho, se vuelve un atentado contra la libertad de expresión”.

Las consecuencias directas de esos menores ingresos, por cierto, afectaron a los trabajadores de la radio.

Al año siguiente de la movilización, éstos constituyeron un sindicato para exigir mejoras en las remuneraciones, pero luego de casi seis meses de negociación, no hubo grandes avances.
En esa situación laboral, casi todos buscaron otros rumbos y los que no pudieron, fueron despedidos.

Elías Muñoz, jefe de prensa de este medio hasta fines de 2013 recuerda que cuando lo echaron en lo primero que pensó fue “en el sacrificio de todos en la radio por informar lo que sucedía y que en la Radio no supieron valorar”, aunque “la comunidad sí lo hizo”, concluye.

Fotos: Flickr/Wikipedia

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