Prueba balística concluye que teniente de Carabineros disparó contra joven asesinado el 18 de octubre de 2020

Un informe realizado por la Policía de Investigaciones revela que Aníbal Villarroel fue baleado por un teniente de la policía uniformada en la población La Victoria, durante el primer aniversario del estallido social. La Red tuvo acceso exclusivo a los documentos de la carpeta investigativa, los que reconstruyen lo ocurrido aquella noche, minuto a minuto. La Fiscalía aún no formaliza al presunto responsable del asesinato, pese a disponer de toda esta información desde hace meses.

Por Josefa Barraza Díaz

La noche del 18 de octubre de 2020, Aníbal Villarroel Rojas, de 26 años, murió en la población La Victoria, producto de un balazo directo al corazón. Su amigo, Bastián Salamanca, recibió otro impacto en su talón derecho y logró sobrevivir.

Desde diciembre de 2020, el fiscal Christian Toledo sabe que aquellos proyectiles salieron del arma que pertenece al teniente Joaquín Muñoz, funcionario de la 28° Comisaría COP Oeste de Carabineros. Este oficial, sin embargo, permanece aún libre y sin siquiera ser formalizado ante un tribunal.

La información, a la que tuvo acceso exclusivo La Red, fue elaborada por el Laboratorio de Criminalística Central de la Policía de Investigaciones, luego de realizar comparaciones microscópicas entre el proyectil extraído del cuerpo de Aníbal Villaroel y los tiros resultantes de las doce pistolas Taurus que portaban los uniformados que estuvieron esa noche en el lugar del crimen.

“El proyectil balístico dubitado –resalta el informe– comparte las mismas huellas de clase e individuales que los obtenidos de la prueba de funcionamiento de la pistola marca Taurus, modelo “PT-917 C, calibre 9x19mm, serie N°TIU63601 (…) Por esta razón se informa a esa Fiscalía que el arma de fuego detallada anteriormente, fue incautada al teniente Joaquín Muñoz Vásquez”.

Esta es la historia del caso.

“EL TENIENTE NOS DIO LA ORDEN”

La tragedia comenzó a tejerse a las 22:30 horas del domingo 18 de octubre de 2020. Un llamado radial desde la Central Gama alertó al bus de Carabineros AB-370, de ataques a la Tenencia de La Victoria por el primer aniversario del estallido social.

El vehículo, que estaba a cargo del teniente Joaquín Muñoz, estaba tripulado por doce policías, quienes avanzaron por avenida Departamental, intentando esquivar las barricadas.

“Esta orden fue dada por el coronel Silva Chamorro, prefecto jefe de la Prefectura COP Oeste, pero mi teniente Muñoz Vásquez, también vía radial, le señaló que nos encontrábamos en un bus convencional, es decir que no era blindado, ya que dentro del comunicado se detalló que la Tenencia estaba siendo atacada con armamento de fuego, sin embargo, tuvimos que prestar la respectiva cooperación”, relató en su declaración el sargento segundo, Rubén Canario.

El funcionario policial dijo que en su avance por avenida Departamental el vehículo policial recibió el impacto de objetos contundentes, disparos y un artefacto explosivo, lo que provocó que el vehículo se incendiará en su costado izquierdo, quedando detenido en la intersección de Departamental con Raúl Fuica.

Según el sargento Rubén Canario, los ataques incendiarios y balísticos persistieron en ese momento y la cabina se llenó de humo. Ante ello, el teniente Muñoz lanzó una granada de mano al exterior, mientras que él lo apoyó activando una bomba lacrimógena.

Fue el comienzo de la tragedia.

NIVEL CINCO

En su declaración, el cabo segundo Juan Salas reiteró que aquella noche fueron atacados en nivel cinco, equivalente a una agresión activa potencialmente letal. Por ello, explicó, el teniente Muñoz ordenó utilizar las pistolas para defenderse. Todo, detalló el suboficial, estaba grabado en la cámara corporal Axon que él portaba esa noche.

El informe elaborado por la PDI confirma, de hecho, que los funcionarios que usaron sus pistolas aquella noche fueron el teniente Joaquín Muñoz, los sargentos segundo Marcelo Riquelme y Rubén Canario, el cabo segundo Juan Salas; y los carabineros Benjamín Cordero, Camila Pulgar y Álvaro Riquelme.

Por desgracia, en ese preciso momento, Aníbal Villarroel caminaba por Departamental junto a Bastián Salamanca. Ambos venían de compartir con amigos en una casa ubicada en la población, como también reconstruyó la investigación en curso.

Al escuchar los disparos, Aníbal y Bastián intentaron refugiarse de cuclillas detrás de un poste eléctrico. Sin embargo, de nada sirvió.

“Un sujeto desconocido disparó en dos oportunidades al bus de Carabineros desde la esquina del pasaje Raúl Fuica, incluso sentíamos el sonido de las balas que pasaban cerca nuestro (…) después que este sujeto disparó al bus, escuché sonidos de disparos provenientes desde otro lugar el cual no puedo especificar, sin embargo, y de inmediato se abrieron las puertas del costado izquierdo del bus de Carabineros, hacia el lado donde estábamos, viendo como desde el interior Carabineros disparaba hacia donde estábamos escondidos (…) también había otros cabros en el lugar pero hacia Eugenio Matte, los que se tiraron al suelo cuando comenzaron los disparos”, declaró Bastián Salamanca, días después de lo sucedido.

Finalmente, Aníbal y Bastián fueron baleados cuando escapaban hacia Eugenio Matte, donde fueron los socorrieron vecinos del sector, quienes los llevaron al SAR Amador Neghme, ubicado en Pedro Aguirre Cerda. Sin embargo, pese a esos esfuerzos, Aníbal falleció a las 23:55 horas, producto de un impacto balístico en su tórax.

En su testimonio ante la PDI, Paula Colihuinca, amiga de los dos jóvenes, sostuvo que un doctor en el centro asistencial le comentó que Aníbal habría llegado fallecido al lugar. Minutos después, y en un pasillo del consultorio se encontró con un carabinero, quien le consultó sobre lo ocurrido, “agregando que ya tenían identificada a la persona que habría disparado, señalando que había corrido para dentro de la población”; además, un contingente de 10 carabineros llegó al recinto, encerrándose en una sala.

Durante la madrugada del 19 de octubre, el mayor Eduardo Díaz Lisboa, pidió cuenta de los policías que habían utilizado sus armas de fuego en el procedimiento; horas después incautaron las pistolas de todos los funcionarios que estuvieron en el bus AB-370.

En tanto, tres carabineros resultaron lesionados, entre ellos, el teniente Muñoz quien sufrió un impacto de bala en su mano izquierda.

DESARMADOS

Antecedentes de la carpeta investigativa confirman que Aníbal y Bastián estaban desarmados aquella noche.

La investigación reconstruye que Carabineros no disparó hacia un objetivo específico esa jornada. El cabo segundo Juan Salas dijo que disparó en cinco oportunidades hacia unas barricadas; la carabinera Camila Pulgar, comentó que apuntó al suelo, mientras que otros funcionarios aseguraron que el teniente Muñoz percutó su arma hacia el poniente.

Para el abogado y coronel retirado de Carabineros Daniel Soto, experto de derechos humanos y función policial, el empleo del arma de puño no encontraría justificación si la persona lesionada no era quien efectuaba los disparos en contra del personal policial, ya que, el estándar internacional para el uso de la fuerza habilita a los funcionarios encargados de cumplir la ley para emplear armas letales, pero sólo en contra de una persona que pone en riesgo sus vidas. Es decir, no permite que se produzcan daños o lesiones accidentales que afecten a terceros.

“Este exceso es atribuible directamente al ejecutor de los disparos. No obstante, en este caso también existiría un problema de planificación de la operación policial, cuya responsabilidad es de la jefatura. No existen condiciones de trabajo adecuadas para los trabajadores policiales cuando se los despliega en vehículos que no reúnen condiciones de seguridad, ni se les provee de dispositivos y armas que permitan repeler este tipo de ataques. Esta desprotección de los carabineros de calle es de responsabilidad del alto mando”, recalcó Soto.

El miércoles 24 de febrero de 2021, el fiscal Christian Toledo, envió un correo al teniente Muñoz informando su citación a declarar en calidad de imputado. Finalmente, el tres de marzo de ese mismo año, Joaquín Muñoz se presentó a declarar, decidiendo guardar silencio.

Pese a que Fiscalía ya tiene la identidad del carabinero responsable del fallecimiento de Aníbal, aún no existe una formalización de la causa.

El pasado 10 de marzo, Miguel Villarroel, hermano mayor de Aníbal, fue asesinado durante un asalto en la población La Victoria. Hasta el cierre de este reportaje, aún no hay responsables de esa otra muerte.

Este medio consultó a Fiscalía Metropolitana Sur sobre los avances en este caso. Su respuesta fue la siguiente: “La causa está en proceso de investigación en nuestra Fiscalia de Delitos Violentos con más de 30 diligencias ya realizadas. Aún no se realiza formalización”.

OBSERVACIÓN: La información contenida en este reportaje corresponde a una investigación judicial en curso, la que puede sufrir variaciones. No constituye aún una verdad judicial.

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